Anoche tuve la oportunidad de ver "Las mujeres de verdad tienen curvas” gracias a La 2, de TVE.

“Las mujeres de verdad tienen curvas” es una película llena de ternura y sentimientos, en dónde no solo habla de los estereotipos actuales de belleza, si no que también relata la vida nada fácil de una familia de emigrantes mexicanos afincados en la zona este de Los Ángeles.

Ana es nuestra protagonista, una preciosa chica con unos kilitos de más; algo que su madre no para de recordarle constantemente. Durante el film Ana vive distintas situaciones que le hacen madurar, ser más fuerte y le ayuda a dejar en libertad su propio yo, que hasta entonces estaba oprimido y enclaustrado por su madre, Carmen, alguien que la quiere con todo su ser, pero que no la comprende…

Anoche durante sus 90 minutos de duración, sonreí, reí, me apené, casi lloré, me indigné, me enternecí y me alegré.

Podría contar muchas más cosas, pero sería muy largo, asi que dejaré los momentos con los que me quedo:

- La complicidad y relación que tiene con su abuelo.
- Su experiencia en el taller. Ver cómo se da cuenta del trabajo que hace su hermana,y el vínculo especial que se crea entre ellas.
- La relación de amor y respeto que mantiene con su padre, ese entendimiento que se procesan sin palabras.
- El amor que vive ese verano con alguien que la quiere y ama tal como es.