Anoche vi “El Marido de la Peluquera”, y mientras la veía pensé en ti. No sé en que momento viniste a mi cabeza, pero lo hiciste… Y quise imaginar e imaginé que algún día, tú me tocarías con el mismo amor y sensibilidad con la que él la toca a ella… La delicadeza al besar sus labios, el roce su rostro contra sus firmes pechos bien sujetos por sus dedicadas manos, esos abrazos, esa ternura, esas miradas cómplices…, todo ese amor derramado por el suelo entre tónicos y cigarrillos… Pensamientos que quedaron en mi mente como un dulce sueño…

… Después de dejar volar mi imaginación, me pregunto… ¿Puede sentirse un amor tan grande y fuerte que uno quiera quitarse la vida para no ver su fin?... No lo entiendo, no puedo comprender como una persona puede quitarse la vida por miedo a ver el final de un amor que a pesar de haber pasado 10 años, sigue tan vivo como el primer día… ¿Cómo puede ser alguien tan cobarde y egoísta?, ¿Qué pasa con el pobre Antoine y su amor hacia Matilde?... ¿Cómo puede vivir su ausencia?...

El Marido de la Peluquera es la historia de un amor maduro muy bien contada con un final triste que hace más apasionante aún la película, a pesar de no lograr entenderlo…