Como dijo Javi la noche anterior con una copa de ron en la mano: “los hombres podan y las mujeres se encargan la comida”. El comentario sonó un tanto machista, pero no importó, ya que la poda comenzaba mucho más temprano. Así que a las 11:30 de la mañana marché en busca de Cata para comprar los víveres. Sobre la 13:00 llegábamos a La Jarilla. El camino que nos da paso a la casa estaba teñido de rojo a causa de la nieve. Al fondo las montañas sonreían al vernos llegar.

Saludamos a los leñadores, encendimos la chimenea y nos metimos en la cocina a nuestros quehaceres acompañadas por buena música y nuestros cánticos a pleno pulmón entre tomates, cebolla, pollos, nata, ajos, atún y un sin fin de ingredientes más.

Tras una sustanciosa comida y un buen postre, nos fuimos a ver como se marcan las reses, pero con tan mala suerte, que cuando llegamos lamentablemente el trabajo había terminado, y una mujer de grandes ojos y sonrisa afable nos insistió para que nos uniésemos a su comida. Nos negamos varias veces, no queríamos molestar y habíamos terminado de comer hacía unos minutos, pero terminamos comiendo por segunda vez un par de guisos que sabían a gloria a pesar de nuestros estómagos llenos. El ambiente de aquella casa, no es típico que se suele ver. Amigos y familia compartiendo mesa tras una jornada dura. Como colofón a la etapa gastronómica del día, un gran café de puchero y unas milhojitas de la zona. Antes de irnos, agradecimos la hospitalidad que habían tenido con nosotros cuatro, a pesar de no haber contribuido con trabajo.

Y marchamos a ver unas tierras por un camino pedregoso que parecía no tener fin. En lo alto de la colina paramos ante la verja. Al parecer ese día no nos regalaba una de sus mejores vistas según Julio, pero aquello era realmente espectacular. Encinas y enebros custodian las colinas mientras el sol comenzaba a caer en la lejanía. Nuestra intención era ver algún ciervo, pero no tuvimos suerte. Cuando el sol aún no se había ido, la luna llena hacía su aparición en lo alto.

No encuentro palabras para describir toda la belleza que pude contemplar, pero lo que ví quedará para siempre en mi recuerdo.