Pude conocer semejante parque en este viaje a la Ciudat Condal.

La primera vez que puse mi pie en él, fue el viernes por la tarde tras una mañana lluviosa, pero no importaba, ya que el grisáceo cielo no hizo sombra a tanta belleza…

Visitamos una hermosa exposición de orquídeas en el Hivernacle, y tras un tranquilo paseo por el lugar, nos sentamos a charlar y tomar algo en un banquito junto al Museo de Geología.

El parque es tan bello que no pudimos resistir repetir nuevos paseos por allí, así que el sábado a medio día pudimos disfrutar de un espléndido día soleado en el verde bajo una palmera. Allí disfruté de buena compañía, del paseo de los viandante, de los pajarillos, del calor del sol…

Y como no despedirme antes de mi marcha de aquel lugar, imposible. El domingo nuevamente regresamos y descansamos plácidamente bajo un árbol. Y decidí que en mi próxima visita a Barcelona, en un día soleado haré un picnic por la zona…

Como pasa el tiempo, el domingo allí tumbados en la hierva podíamos ver los árboles y sus hojas, y si no hubiéramos sabido que estábamos en otoño, no hubiéramos podido determinar si nos encontrábamos en primavera u otoño…, y sin embargo ahora me encuentro en Madrid, con un lluvioso día…

¿No es hermoso?... ¡Por momentos como estos!.. ¡¡ Bon dias a tots!

Historia
El Parque de la Ciutadella, fue el único existente en la ciudad durante mucho tiempo y uno de los primeros diseñados como parque publico. Josep Fontseré fue el arquitecto encargado de su diseño. Construido en los terrenos de la antigua fortaleza, en el actual distrito de Ciutat Vella, delimitado por el Passeig Pujades, el Passeig Picasso y la calle Wellington.
Posteriormente su trazado original fue modificado para acoger la Exposición Universal de Barcelona en 1.888, dando paso a una serie de edificios, pabellones y monumentos, de los que hoy en día podemos seguir disfrutando, como son la Cascada, el Umbracle o el Hivernacle.
El Parque de la Ciutadella fue declarado Jardín-histórico-artístico por Decreto el 21 de febrero de 1.951, y en él, todavía se conservan algunos edificios de la antigua fortaleza, como el Arsenal (actualmente Parlamento de Catalunya), el Palacio del Gobernador (ahora Instituto de Bachillerato Verdaguer) y la Capilla Castrense que limitan en parte a la antigua Plaza de Armas, hoy transformada en un jardín.

Información procedente de la Universitat de Barcelona