Esta mañana cuando paseaba por el madrileño bario de Chamberí no pude resistirme a fotografiar la estatua del viejo y abandonado Hospital Homeopático de San Jose.
Llevo más de 15 años paseando por Eloy Gonzalo y siempre me ha fascinado este edificio, el misterio que desprende, sus envejecida y abandonada fachada… Me gusta pararme ante él, observar cada detalle e imaginar como fue en el pasado. Me da mucha pena que sigan pasando los años y continue en el mismo estado. Es una pena…
Este hospital fue construido entre 1874 y 1878 en base a un proyecto del arquitecto José Segundo de Lema. Consta de una planta en forma de “U”, compuesta por un cuerpo central flanqueado por dos pabellones laterales. Lo más destacable, aunque actualmente se encuentra en pésimas condiciones, es el corredor acristalado de madera de la fachada principal.
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Aunque la medicina homeopática se introdujo en España hacia 1831, no fue hasta el 23 de abril de 1846 cuando por medio de una Real Orden se autorizó su práctica a la llamada Sociedad Hahnemanniana Matritense, fundada a iniciativa del doctor José Núñez.
Para la mejor promoción y difusión de esta doctrina, en 1848 la Sociedad abrió en la calle Caballero de Gracia, 25, una pequeña clínica en donde se atendía y se proporcionaba medicinas gratuitamente a aquellos pobres de ambos sexos que lo solicitaran.
No tardó este edificio en quedarse pequeño, por lo que en 1873 se pensó en construir un hospital para que la Sociedad pudiera llevar a cabo con más eficacia sus funciones, y que se situaría en el barrio de Chamberí, concretamente en la entonces llamada calle de la Habana, hoy de Eloy Gonzalo.
Información procedente de La Enciclopedia del Madrid Historico


Hermosa foto; es una lastima que no se restaure.
Un saludo Anita, abrazos
Que lástima que esté en tan lamentable estado, porque debía ser un edificio muy bonito.
Y no digamos la estatua que lo flanquea.
Nadie se puede hacer cargo de su restauración ? A lo peor ni se lo han planteado y acabará siendo un edificio de pisos frio y distante, cuando este edificio presta a la calidez.
Hay tantas cosas que dejamos que se estropeen !
Besos
Me encanta la foto ....
No se si recibiste mi email, si es así, no estaría mal un artículo de esos explicativos que nadie como tu sabe hacer ...
Bicos ...
Muchas gracias Antonio. Si, es una pena, y no entiendo como tantos años y en las mismas condiciones, la verdad que no lo entiendo… Un besito!
Si Rosa, sería un edificio no solo bonito, si no al que se le podría dar uso. Bien un hospital o un centro de acogida… En fin, que hay cosas que no tienen explicación…
Muchas gracias Señor Marqués, me honra… Pues no, no recibí tu email, ni a mi cuenta de correo, que no sé si la tienes, ni a la del elrincondeanita@yahoo.es. Si puedes reenvíamelo de nuevo, ahora te dejo un comentario en tu blog con mi cuenta de correo para que la tengas… Un besito!..
Menuda sensación de abandono y tristeza de esta mágnifica escultura.....solo pensar que hace unos años, estaban rodeados de multitud de personas qiue las podian disfrutar....me recuerda a la canción de Radio Futura....
Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación
Esperando un eclipse
me quedaré
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas
Dibujando una elipse
me quedaré
entre el sol y mi corazón
Junto al estanque me atrapó la ilusión
escuchando el lenguaje de las plantas
Y he aprendido a esperar sin razón
Soy metálico en el Jardín Botánico
Con mi pensamiento sigo el movimiento
de los peces en el agua
Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación
Esperando un eclipse
me quedaré
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas
Dibujando una elipse
me quedaré
entre el sol y mi corazón
Sí que tiene misterio! Me ha encantado!
Y la canción que deja Markhus le va que ni pintada.
Genial!
Besos!
Como siempre tus fotos no me dejan indiferente.
Anita, qué de coincidencias úlltimamente...
Yo curraba antes muy cerquita de ese edificio, y también vivía fascinada por la magia que desprendía. El silencio en pleno centro de la ciudad. El rincón de los gatos abandonados.
Qué lugar, madre, qué lugar! Y la foto le hace justicia. Es muy chulo. Gracias, porque aprecio el detalle. Son esas cosas en las que no todo el mundo se fija...
De nada Marta!... ;-)