Canon Ixus 40. Agosto 2006. Sagrés

Tenía los pies hinchados debido a su avanzado estado de gestación. El calor era insoportable, pero allí se encontraba bailando al compás que le marcaba la sombra.

Llevaba un desgastado vestido blanco que apenas cubría sus rodillas, y una pequeña mantilla hacía de velo.
Por el movimiento del sol habría pasado una hora, y el sudor hizo que el vestido se uniese a su piel dejando entre ver sus encantos. Lupita era muy bella, pero embarazada se veía más bella aún. Sus grandes pechos miraban al cielo queriendo salir del vestido y sus hermosos muslos hacían adivinar su joven feminidad.

De pronto Lupita se puso en pie y subió unos peldaños de la escalera. Había divisado movimiento en el horizonte y esperaba que fuese Miguel. No se equivocaba. A lo lejos Miguel se acercaba a paso lento, pero firme. En su mano, un hermoso ramo de amapolas…

Fin…