No puedo más pero si mi madre me pone otro plato de los suyos,…, ¡Me lo como!. Si hay que explotar, se explota.. ;-)…

No sé si lo he dicho en alguna ocasión, pero mi madre cocina como los ángeles… Y estas navidades, no ha sido para menos. Es más, diría yo que se ha superado con respecto a otros años… ¡Que mano tiene, señor!...

E
n casa comenzamos a salivar como los perros de Pavlov el domingo previo a las fiestas, ya que empezó a abrirnos apetito con una lubina a la espalada para morirse…

En Noche Buena para cenar preparó como platos principales un cóctel de marisco que no tengo palabras para describirlo, y un rape en salsa verde de infarto… ¡Señor, como lo emplató!, parecía un autentico chef… Y yo sin hacer fotos!!... En cuando lo vi, me dije… “…esto está para hacerle una foto”, pero ni fotos, ni nada, yo lo que quería era hincarle el diente. Así que no hay documento gráfico alguno…

Para finalizar el relato de cómo he llegado hoy al trabajo rodando, ;-), diré que ayer nos preparó un cordero asado que…, que…, que ni en Segovia…. (Adoro Segovia e ir a comer allí, pero el cordero de una madre… )... Y no os podeis imaginar que mezcla de sabores, ya que desde hace unos años mi queridisima madre sirve el cordero además de con deliciosas y finas patatitas, con puré de manzana, y no os quiero ni contar como está.. Señor! que delicia

En fin, que acabo de hablar con ella, y hoy hay judías verdes… No es rape, no es cordero, ni lubina, pero igualmente con huevo duro, un poquito de aceite y limón están de rechupete… :D

Siento no poder poner ninguna foto de las delicias que nos preparó mi madre, pero para compensar después de comer, (tengo en casa la cámara), colgaré alguna foto del paseo que nos dimos antes de la cena por el centro de Madrid.

Besitos gordos y feliz miércoles…